
Lo que pongo a continuación son pequeños escritos sobre política, que a veces he querido explicar a algunos amigos, especialmente Rafa, y siempre dejé en pinceladas. Ahora he agrupado algunas y las he puesto en el blog. Se trata de una primera parte, habrá otras. A quien no le guste la política, que no lea, pero creo que es interesante. Como digo, son dispersos y algunos no conectados.
Existe en la población occidental, la sensación de que hemos llegado a la cumbre del desarrollo político. La democracia occidental es el mejor sistema, nos decimos. Han fracasado los intentos históricos socialistas y comunistas, y el capitalismo ha vencido, es “el fin de la historia” que decía Fukuyama. O bien, como decía W. Churchill, “la democracia es el menos malo de los sistemas políticos”. Pero no olvidemos que el sistema en el que vivimos, no es más que uno de ellos, el capitalista, que se va desarrollando. El pacto de filosofía Keynesiana amortiguó la sensación de desigualdad, gracias a una reparto de la riqueza suficiente como para dar una vida digna a la gran mayoría de los ciudadanos. Dicho pacto dio lugar al “Estado del bienestar”. No significa que haya cambiado el sistema, es el mismo, sólo que tiene unos instrumentos que anestesian las consecuencias injustas de ese sistema. Marx decía que había que agudizar las contradicciones del capitalismo, porque acabaría por devorarse a sí mismo. Pero Marx no contó con la transformación de la sociedad y, sobretodo, no contó con la aparición de sindicatos, y desde luego no se imaginó el estado del bienestar. Paradójicamente fueron los sindicatos y los avances en la lucha obrera lo que permitió que el capitalismo continuase, ya que consiguieron que los obreros tuviesen una vida mejor, más o menos. En la comodidad, el cuestionamiento es de intelectuales de café y reminiscencias de París del 68.
Lo cierto es que el debate se fraguó a principios del siglo XX. La revolución rusa y la revolución alemana tuvieron resultados diferentes, pero procesos similares políticamente. El cuestionamiento de sistema, había llegado a tal punto que las fuerzas populares revolucionarias fueron representadas y guiadas por grandes partidos más o menos unificados. Ambos partidos llegaron al poder, y una vez allí tuvieron que debatir si continuaban con la revolución hasta las últimas consecuencias o se quedaban en la toma del poder para realizar cambios desde dentro del sistema. Por un lado, la liga espartaquista y los bolcheviques, decidieron continuar, decían que la clase obrera estaba madura para la revolución. Por otro lado, los mencheviques y el partido socialdemócrata, querían mantener el poder “burgués” para desarrollar desde ahí el cambio, ya que la sociedad no estaba preparada para la revolución. El resultado es conocido, los bolcheviques vencieron y se hicieron con el poder, mientras que el partido espartaquista perdió y sus representantes, Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht, fueron asesinados por el germen de lo que serían las S.A. nazis, pero a las órdenes del gobierno socialdemócrata.
Max Weber definía el estado como “aquella comunidad humana que en el interior de un determinado territorio, reclama para sí mismo, con éxito, el monopolio de la coacción física legítima”. Dicho estado tiene como función el mantenimiento de un sistema distributivo de la riqueza. Para el mantenimiento de ese sistema, se requiere una fuerza represora (que es la que tiene la legitimidad al utilizar la violencia), dicha fuerza son los llamados “fuerzas y cuerpos de seguridad del estado”. El sistema permite un espectro de movilización política, ya sea una dictadura o una democracia (será indistintamente según las necesidades de ese momento) y tiene a la policía que es suficiente para mantener el orden, pero cuando se cuestiona demasiado el sistema o se tambalean sus cimientos, recurren al ejército. Los golpes de estado, como el que vivimos en España en 1936, no son más reacciones de la clase dominante ante la posible pérdida de poder. Por ello, cuando las clases bajas o medias (ésta última es un invento posterior a la revolución industrial) asumen el poder, no lo hacen como golpe de estado sino como revolución o guerrilla popular. Pero incluso si triunfa alguna revolución y consigue el poder, por ejemplo en Cuba, y establece un estado socialista, ése estado necesitará la policía para mantener el nuevo sistema. Al fin y al cabo, la policía tiene el objetivo de mantener un sistema político mediante el uso de la violencia o bien el posible futuro uso (la cárcel es violencia, restricción de libertad)
Occidente se siguió desarrollando con la socialdemocracia. Este sistema político tiene la virtud de poder agrupar a partidos de izquierda y derecha, de permitir la libertad de opinión, en fin, la “ciudadanía social”. Pero no debemos olvidar que estamos insertos en un sistema político, y que damos por supuesto una serie de principios que usamos como base para nuestras críticas. Por ejemplo, damos por supuesto que en toda sociedad debe haber ricos y pobres, y que la distribución desigual de la riqueza en inherente a la sociedad. El debate se centra en el salario que deben recibir los trabajadores para vivir dignamente, o bien aceptamos que deben haber varios periódicos para fomentar la libertad de expresión. Todo eso lo asume el estado. Lo que no asume es cuestionarse por qué debe haber esa desigualdad entre el que posee la fábrica y quien trabaja en ella, o bien si realmente hay libertad de expresión si esos periódicos pertenecen a grandes grupos económicos que tienen sus intereses, y que a su vez financian a los partidos que nos gobiernan. Si algún día hiciésemos eso, sacarían a la policía a la calle a cargar contra los “radicales”. Si los radicales fuesen muchos y de hecho alcanzasen el poder mediante las elecciones democráticas, entonces habría un golpe de estado, como tantos hubo en la segunda mitad del siglo XX. Por cierto, conoceremos el 11 de Septiembre de 2001 toda la historia de la humanidad, porque EEUU fue “atacado”. Desde luego poca gente se acuerda de que el 11 Septiembre de 1973, estados unidos dio un golpe de estados en Chile y cambió una democracia como la de Salvador Allende por la dictadura brutal de Pinochet. No hace mucho, hubo un golpe de estado contra Hugo Chávez por querer cambiar la naturaleza del sistema. La visión que tenemos de Chávez es casi de un dictador, a pesar de haber ganado por mayoría absoluta con elecciones supervisadas por varios organismo internacionales, pero es que España tiene muchos intereses económicos en Venezuela, especialmente telefonía y petróleo, y esas empresas tiene los medios de comunicación, que es con lo que generan el clima de opinión de la sociedad. Pero ése es otro tema.